Pacquiao vs. Algieri: La oportunidad toca a la puerta nuevamente 

Photos: Will Hart/Ed Mulholland

Por Eric Raskin

Si hay algo así como una “trayectoria de carrera normal” en el boxeo, ni Manny Pacquiao ni Chris Algieri pueden decir que la hay recorrido. Pacquiao ganó un título profesional a los 19 años, ya era un ex-campeón a los 20, se salteó dos divisiones de peso y se transformó en una inesperada sensación instantánea en los Estados Unidos en su pelea número 35. Algieri se pasó los primeros seis años de su carrera trabajando en las sombras, recibió una chance de ser sacrificado ante un peleador de renombre en HBO a sus 30 años, logró dar una enorme sorpresa, y en su próxima pelea logró protagonizar un evento de pay-per-view en el otro extremo del mundo ante un ícono internacional. Ni Pacquiao ni Algieri siguieron un camino planeado de antemano. No hubo una progresión planeada con precisión para pasar de ser prospectos a retadores y luego campeones. Ellos tomaron las oportunidades según se les iban presentando.

Hace dos años, hubieron muchas personas de todos los rincones del mundo pidiendo que Pacquiao deje el boxeo. Hace un año, Algieri admite que estuvo también a punto de abandonar el deporte. Su choque estelar en HBO PPV este sábado 22 de noviembre (9:00 PM ET/6:00PM PT) desde el Cotai Arena en el Venetian Resort de Macao, China es una prueba de su perseverancia en el boxeo, sin importar la trayectoria que haya tomado su carrera.

Ustedes ya conocen la historia de Pacquiao. Ha estado en la cima de las listas de los mejores libra por libra, ha ganado una elección legislativa en las Filipinas, su país natal, y alternativamente ha seducido e irritado por igual a muchos con su afición por el karaoke. Más recientemente, recibió uno de los más violentos golpes de nocaut de un solo golpe en la historia del boxeo a manos de su rival Juan Manuel Márquez, y regresó con un estilo ligeramente modificado para superar por puntos a Brandon Ríos y Tim Bradley. Su récord está ahora en 56-5-2 con 38 KOs, con una calidad de rivales en esa lista que no tiene igual en el boxeo del nuevo milenio.

La historia de Algieri es menos conocida por todos – y es el tipo de historia que uno no suele escuchar en el mundo del boxeo. Creció en un hogar feliz de clase media en Long Island y obtuvo un título de la Universidad de Stony Brook y una maestría del Instituto de Tecnología de Nueva York. Se transformó en un profesional del kickboxing, logrando un récord de 20-0 antes de pasar al mundo más lucrativo del boxeo profesional, donde lleva hasta ahora un récord que casualmente se compone de 20 victorias sin derrotas. Sus primeras 19 peleas no fueron demasiado emocionantes. De hecho, a lo largo de 18 peleas, Algieri se mostró tan frustrado por su incapacidad de lograr un combate significativo por un dinero digno, que se alistó para abandonar el pugilismo y hacer uso de su educación universitaria en un trabajo a tiempo completo. Pero luego lograría un combate en ESPN2, y tras imponerse logró un choque con el popular fajador ruso Ruslan Provodnikov en HBO, superando dos caídas en el primer asalto y un ojo grotescamente hinchado para alzarse con un triunfo por fallo dividido.

En otras palabras, Algieri pasó de las ligas menores a las mayores y anotó un doblete en su primer turno al bate. Y en su segunda presentación, se le está pidiendo que anote con dos outs en la novena entrada de un séptimo juego de Serie Mundial. Casi como anotar un gol en la final de la Copa del Mundo de fútbol en su debut. Es un salto que podría doblegar a cualquier otro hombre. Pero Algieri es capaz de desafiar todas las expectativas.

“No ha cometido errores hasta ahora”, observa el veterano comentarista de HBO, Jim Lampley. “No hay nada en toda esta experiencia que parezca haberlo desorientado o intimidado. Parece como si le encantara todo este proceso, le encanta la publicidad, le encanta ser entrevistado, ama a las cámaras. Todo lo que he visto de él, desde los días previos a la pelea ante Provodnikov, me demuestra que tiene gran tranquilidad y autosuficiencia”.

Freddie Roach, entrenador de Pacquiao  y miembro del Salón de la Fama, está haciendo su parte para poner a prueba esa tranquilidad y autosuficiencia. En el <A href="https://www.youtube.com/watch?v=bzEyiqcgknw&list=PLXf2yfCXqyorI67dl4q21fJXQ66sP7-s3&index=6">episodio de 24/7 </a> previo al choque de este sábado a disputarse en un peso intermedio de 144 libras, Roach dijo, al referirse a las comparaciones entre Algieri y Tim Bradley (ex rival de Pacquiao), que “no creo que Algieri siquiera esté en ese nivel”. Roach continuó provocando a Algieri en un modo en que Pacquiao nunca deseó hacerlo por sí mismo. “(Algieri) corre mucho. Dice que boxea, pero corre, corre y se escapa. Nosotros vamos a perseguirlo y atraparlo. Se metió en un problema demasiado grande para él”.

En el sentido más literal del asunto, será Pacquiao quien esté midiéndose ante algo más grande de lo que está acostumbrado, si es que tenemos en cuenta las cuatro o cinco pulgadas de ventaja que Algieri le lleva y que se han hecho evidentes en sus cruces en la gira de promoción. Con una ventaja de alcance de cinco pulgadas y con piernas jóvenes llenas de energía, no es demasiado difícil adivinar qué enfoque tomará Algieri cuando suene la campana.

"Yo soy alto para esta división”, dijo Algieri la semana pasada, una declaración verdadera a pesar del hecho de que es más un peso welter junior que un welter. “No tengo el físico para meterme ahí y pararme frente a otro hombre a intercambiar bombazos. ¿Por qué haría eso? Tengo longitud, tengo alcance, tengo velocidad, tengo trabajo de piernas y defensa”.

Más allá de su alcance y su altura, esas son algunas de las mismas cualidades que Pacquiao ha demostrado, particularmente en sus dos últimas peleas. Al igual que una de sus más famosas víctimas como lo fue Marco Antonio Barrera, “Pac-Man” se ha reinventado sutilmente luego de ganar fama como un peleador marrullero y ofensivo. “Es más boxeador, más táctico, y se arriesga menos que antes”, hizo notar Lampley. “Y esto tiene sentido. Está peleando en una división en la que su potencia no arrasa con nadie del modo en que solía hacerlo. Ésta es la manera astuta de continuar extendiendo la experiencia de Pacquiao”. Pero ¿es ésta la manera inteligente de pelearle a Algieri, quien no podrá superar a Pacquiao en potencia y destrucción con sus golpes pero que quizás pueda superarlo en boxeo?

Una pregunta similar debería ser formulada ante Algieri, quien tiene apenas ocho nocauts entre sus 20 victorias. ¿Podrá ganar sin hacer que Pacquiao sienta el más mínimo daño? Este ávido consumidor de aguacates seguramente no logrará noquear a Pac-Man en seco con un solo golpe del modo en que Márquez lo hiciera. Pero ¿no necesitará transferir su peso al pie de apoyo frontal con suficiente compromiso como para ganarse el respeto de Pacquiao si es que quiere lograr otra sorpresa?

Cuanto más se acerca esta pelea, más gente se encuentra formulando preguntas. Cuando se firmó el contrato, la reacción general fue que Pacquiao estaba recibiendo una rara pelea fácil. Pero el paso de los meses, combinados con el modo en que se comporta Algieri, ha permitido que la duda se inmiscuya. Esto podría probar ser una pesadilla estilística para Pacquiao.

Pero volviendo al tema, ¿acaso ha habido algún oponente que no haya encontrado en Pacquiao al menos un toque de pesadilla?

Algieri buscó en lo profundo de su ser admirablemente para vencer a Provodnikov. Para vencer a Pacquiao, quizás tenga que excavar lo suficientemente profundo como para llegar a la China.