Cotto vs. Martinez: Historia de dos zurdos muy diferentes  

Por Diego Morilla

Sergio Gabriel Martínez y Miguel Ángel Cotto nacieron siendo zurdos. Más tarde en sus vidas, ambos se transformaron en boxeadores profesionales.

Bajo otras circunstancias, ese punto en común podría haber encaminado sus vidas y sus carreras en trayectorias bastante similares. Pero en su caso, esta circunstancia fortuita dispararía dos maneras tremendamente contrastantes de reinterpretar la condición natural de cada uno. Y a su debido tiempo, esos enfoques revelarían muchas cosas sobre estos dos boxeadores.

Cotto decidió reinventar su condición de zurdo, y ajustó su postura en el ring para acomodarla a todos los estándares conocidos en el boxeo.

Martínez, por otro lado (por así decirlo), decidió romper todos los moldes para explotar su propia condición de una manera igualmente inusual. Se dedicó a soslayar las ventajas y desventajas de lo que los puristas considerarían una postura “natural” en el ring para favorecer una postura completamente no ortodoxa. Con su mentón expuesto y sin protección, sus manos colgando bajo su cintura y su paso irregular sobre el ensogado, Martínez saca golpes desde todos los ángulos en sólidas combinaciones.

Hasta ahora, en su efectividad por separado, las decisiones tomadas por ambos hombres han funcionado muy bien para ambos, quienes se han transformado en campeones mundiales, millonarios e ídolos en sus respectivos países.

Pero en su próxima pelea, sus tempranas elecciones sobre el ángulo desde el cual enfocarían al boxeo quizás lleguen a atormentarlos o a reivindicarlos. Y la colisión estilística, aunada a las diferencias filosóficas implícitas en ella, promete crear uno de los choques más fascinantes de tiempos recientes.

“Cotto viene de una escuela muy ortodoxa del boxeo, y yo soy exactamente lo opuesto”, dice Martínez. La clara diferencia en estilos de boxeo será evidente cuando se encuentren en el ring del histórico Madison Square Garden neoyorquino, con el título de peso mediano en juego.

 “Cotto tiene un estilo ortodoxo, sacado de un libro de técnica de boxeo. Pelea como se le enseña a todos a pelear. Tiene un estilo prolijo. Tiene un buen gancho al cuerpo. Tiene una buena derecha en punta. Técnicamente es bastante ‘cuadrado’. Y yo soy lo opuesto: yo soy cualquier cosa menos cuadrado”, afirma Martínez

La descripción de Martínez es bastante acertada, con la excepción de que el estilo “cuadrado” de pelea de Cotto tiene un componente que no es tan cuadrado ni tan obvio: Cotto es lo que se conoce como un zurdo convertido, lo cual implica que pelea desde una postura ortodoxa (con la mano izquierda al frente). Esto se traduce en una mayor velocidad y precisión (y potencia, hasta cierto grado) para sus jabs y ganchos, y menos versatilidad pero mayor fuerza bruta para su mano derecha. Y esto debería ser un factor importante para cualquier enemigo que pueda estar esperando el mismo nivel de precisión de un peleador naturalmente diestro, pero terminar enfrentándose con una combinación de habilidades completamente diferente.

Cotto tomó la decisión consciente de boxear desde una postura ortodoxa a una edad muy temprana, haciendo una enorme apuesta a una técnica que lleva años desarrollar y que no tiene garantizado funcionar para todos. Pero cuando funciona (tal como sucedió con otro famoso zurdo converso como Oscar De La Hoya, entre otros) es algo digno de verse.

Sin dudas, ha funcionado bien para Cotto durante un tiempo.

“Fue simplemente una manera de sentirme cómodo”, dijo Cotto, quien tomó la decisión de cambiar de guardia a los 11 años de edad, cuando daba sus primeros pasos en el boxeo bajo la mirada de su padre Miguel Sr., y su tío, Evangelista. “Sentí que podia pelear más cómodamente desde una postura ortodoxa en lugar de usar una postura zurda. Comencé como zurdo, y traté de que funcionara, pero cambié a la postura ortodoxa y he estado peleando así desde entonces”.

Las circunstancias detrás de la decisión de Martínez de tomar un camino opuesto al de Cotto tienen algo de relación con el modo en que se dieron las cosas en la vida de su rival.

Luego de buscar en vano algunas cintas de video de boxeadores zurdos para imitar, los manejadores de Martínez tuvieron una idea. “Cuando comencé a entrenar con mis tíos Raúl y Carlos Paniagua, ellos pusieron un espejo frente al televisor y dijeron ‘mira, ahí están tods peleando como zurdos”, rememora Martínez.

El truco, por simple que parezca, abrió un gran abanico de posibilidades para este aspirante a peleador zurdo. Y de repente, lo que alguna vez fue una modesta biblioteca de cintas de video de boxeo se transformó en un generoso menú de diferentes elecciones para disfrutar. Liberado del modelo del zurdo tradicional, Martínez podía ahora elegir a cualquier peleador, en cualquier división, y con cualquier postura en el ring imaginable para imitar.

Y Sergio logró adueñarse un poco de cada una, creando su propio collage de idiosincrasias boxísticas que, juntas, componen uno de los mosaicos estilísticos más peculiares del boxeo moderno. Eso fue apenas el punto de inicio de un enfoque diferente que le duraría toda la vida, tanto en lo boxístico como en todo lo demás.

“Ese fue el comienzo de ver las cosas desde otro ángulo”, dijo Martínez. “Y fue espectacular. Me enseñó, aún hasta el día de hoy, de ver el boxeo desde una perspectiva diferente. Me ayudó mucho. Ya no necesito el espejo, pero sigo tratando de darle un giro a todas las cosas a mi favor. Todos sabemos que todo ha sido inventado ya en el boxeo. Necesitamos buscar las cosas que siguen en nuestras cabezas, las cosas que no podemos ver. Y esa es probablemente la razón por la cual yo tengo un estilo tan poco ortodoxo, por el cual me subo al ring y peleo a mi modo, y cuando lo hago termina siendo el opuesto total de lo que la gente te enseña, y algo completamente contrario a lo que mis oponentes han asimilado técnica y físicamente”.

Cotto no se muestra muy sorprendido por el desafío único que presenta Martínez. “Realmente no tengo que comparar mi estilo con el suyo”, afirma. “Todo lo que tengo que hacer es pelear lo mejor posible, y él tendrá que asegurarse de que tendrá lo que haga falta para neutralizar el estilo ‘ortodoxo’ de Miguel Cotto el 7 de junio”.

Sin sorprender a nadie, Martínez ve que su singular enfoque será el que producirá una ventaja a su favor.

“Yo soy casi el anti-boxeo. Todos los días, mi postura se pone cada vez más suelta e incómoda, y mi estilo es cada vez más desestructurado. Soy la antítesis de Cotto, y creo que esto es lo que hará que la pelea sea tan atractiva. Veremos quién es el más inteligente. Esta pelea no será para el más fuerte o el más rápido (que soy yo, por cierto) sino para el más inteligente. Que también soy yo”.

Seguramente, ninguno de ellos ha enfrentado antes a alguien con el conjunto de habilidades que tendrán que enfrentar el 7 de junio. Martínez seguramente nunca tuvo enfrente a un boxeador que cargue con una potencia despareja e inesperada en sus manos tal como lo hace un zurdo convertido y con tanta eficiencia, y Cotto no ha enfrentado todavía a un acertijo humano como el que Martínez presenta cada vez que se sube a un ring.

Y sus diferencias en estilos desbordan también los límites del ring. Cotto es el opuesto total de Martínez: un caballero austero y lacónico ante un locuaz y exuberante galán, un boxeador ancho y musculoso de la vieja escuela ante un ‘performer’ del ring, desestructurado y ostentoso.

Pero a pesar de que esta reencarnación del duelo entre Shrek y el Príncipe Azul luce muy bien en cámara fuera del ring, esto no es solamente una postura vacía. Sus estilos dentro del ring están igual de establecidos, y la animosidad personal que ha emergido entre ellos durante los meses previos al evento podría transformarse en el comodín que le permita a uno u otro alejarse del plan de pelea, para bien o para mal.

Martínez ya ha estado explorando esa opción al provocar la ira de Cotto y seguir alentándola, poco a poco.

“Tiene un modo irrespetuoso de ser hacia la gente, pero no es ni malo ni bueno por eso. Quizás ese sea su mecanismo de defensa”, dijo Martínez sobre su enemigo. “Es simplemente su forma de ser. Pero espiritual y físicamente es muy fuerte”.

Cotto se ha estado definiendo en sus propios términos durante toda su vida, aún cuando esto signifique que tendrá que dejar de lado sus tendencias naturales. Y él no dejará que Martínez dicte el ritmo del combate por él.

 “La única persona de quien tengo que protegerme es mi verdadero peor enemigo, que soy yo mismo”, dijo Cotto. “Esto es algo personal para mí, ganar la pelea este 7 de junio, y estoy trabajando para eso”.