La pelea de Cotto vs. Canelo en Pay-Per-View promete mucha acción

Fotos: Will Hart

Por Hamilton Nolan

Es interesante ver que Canelo Álvarez (45-1-1, 32 KOs) y Miguel Cotto (40-4, 33 KOs) estén parados en el precipicio de la pelea más candente del boxeo actual, porque ambos tienen muy poco en común. Canelo es joven. Cotto es (más) viejo. Canelo es un ídolo mexicano. Cotto es un ídolo puertorriqueño. Canelo es corpulento, angular y explosivo, como un robot hecho de fibras musculares veloces y resistentes. Cotto es más maduro, con un físico de líneas suaves, y más pesado que lo que indica la balanza, con golpes que silban con la inevitabilidad de una bola de demolición. Canelo nunca se ha visto seriamente lastimado. Cotto ha estado en tantas guerras como pueda estarlo alguien que se sitúa en lo más alto de este deporte. No son parecidos. Ni tampoco son el tipo de opuestos polares que ocasionalmente hacen que las peleas sean excitantes por lo estrafalario del carácter de sus protagonistas. Lo que sí tienen en común, empero, hace que todas sus diferencias no sean tan importantes: sus habilidades son de primer nivel, de nivel “A”. Ambos son fajadores que pueden noquear con ambas manos, y ambos salen siempre a pelear. Eso es todo lo que importa. Eso es suficiente.

Si miramos al inminente futuro del boxeo en la era post-Mayweather, aquellos que controlan el deporte ven un nuevo mundo en el cual las grandes estrellas del pay-per-view serán verdaderos peleadores de acción, un mundo en el cual los promotores no tendrán que someterse a los problemas de convencer a los fanáticos una y otra vez de que esta pelea de pay-per-view será diferente, solamente para escuchar las quejas luego de que se transforme en otra deslumbrante obra maestra de la defensa a la cual le falta el derramamiento de sangre que el fanático promedio espera ver cuando paga su dinero. Floyd Mayweather era demasiado bueno en lo defensivo como para conmover al público general. Manny Pacquiao era demasiado bueno ofensivamente en su mejor momento como para encontrar peleas parejas. Pero la próxima generación de estrellas del pay-per-view son lo suficientemente agresivas como para producir las guerras que el público espera. Uno de esos peleadores es Gennady Golovkin, peligroso pero también pulido como boxeador tras una larga carrera en el amateurismo. El otro es Canelo Álvarez, quien también es peligroso, pero no tan experimentado ni pulido, y quizás por eso más entretenido de ver. Para Canelo, a diferencia de otros peleadores más maduros y avezados, la emocionante posibilidad de cometer alguna locura sigue siendo posible.

Seis años atrás, luego de haber sido vapuleado salvajemente por Manny Pacquiao, Miguel Cotto parecía estar acercándose al final de su carrera. Hace cuatro años, luego de una sorprendente derrota ante Austin Trout, Miguel Cotto parecía estar cerca del final de su carrera también. Pero entre esos combates y desde entonces, ha probado ser mucho más resistente de lo que pareció ser en sus peores momentos. Vengó su derrota ante Antonio Margarito, castigándolo sin problemas de manera dominante. Tuvo una actuación respetable ante Floyd Mayweather, llegando incluso a conectar algunos golpes en el rostro del inmaculado niño maravilla, y sus últimas tres pelas han servido para demostrar que su famoso gancho de izquierda sigue siendo lo suficientemente duro como para noquear a pesos medianos respetables. Miguel Cotto, al igual que Juan Manuel Márquez, es uno de esos raros peleadores sin tiempo ni edad que siempre ofrecen la mejor calidad posible de boxeo, capaces de superar guerras brutales y continuar funcionando al más alto nivel. Es una raza rara, y se ha ganado su status como héroe nacional de manera justa.

Habiendo dicho esto, está claro que Miguel Cotto debe ser visto como el menos favorecido para imponerse en esta pelea. Es naturalmente más pequeño que Canelo. A pesar de ser fuerte para su tamaño, no posee la fortaleza feroz y deslumbrante de Canelo, quien golpea con al menos una parte de aquel destellante poder del primer Mike Tyson, que inducía a los televidentes a observar aterrados y con gestos de dolor el castigo que propinaba a sus rivales. Canelo, a pesar de ser técnicamente muy correcto, tiene fallas muy aparentes como peleador. Canelo pelea en diferentes etapas, dividiendo el round en períodos muy distintos de descanso, recuperación y ataque, lo cual le da a un oponente fluido y cerebral una manera natural de confundirlo al alterar su ritmo de pelea. Cotto tiene la astucia y la experiencia para ejecutar este plan si es que lo desea. Pero a pesar de que Cotto es ciertamente capaz de moverse constantemente, cambiando su ataque y boxeando en lugar de hacer una pelea callejera (observen su victoria sobre Margarito para ver un muy buen ejemplo de esto), él tiene su propia falla que atender en este combate: no hay manera de que vaya a ganar sin lastimar a Canelo. Y aún cuando su potencia de pegada sea suficiente para hacer eso, no hay modo de que él lastime a Canelo sin plantarse a intercambiar golpes mano a mano. Y plantarse a intercambiar puños con Canelo conlleva un riesgo mucho mayor para Cotto que para el joven mexicano de cabello color canela, de mayor fuerza y tamaño físico, y que puede derribar a durísimos peleadores de peso mediano con cualquiera de sus dos manos, ya sea al cuerpo o a la cabeza.

Para ganar esta pelea, Miguel Cotto deberá realizar la mejor actuación de su vida, particularmente en la defensiva. Canelo Álvarez, por otra parte, deberá ser el mismo fajador de siempre. Por supuesto, está en pie la posibilidad lejana de que nos enteremos de que la quijada de Canelo, que nunca ha sido realmente puesta a prueba durante una pelea larga, no sea tan dura como el resto de su físico. Pero a esta altura eso parece ser una apuesta poco seria. Una victoria de Cotto le daría la oportunidad de elegir un rival a su gusto en tres divisiones. Pero una derrota de Cotto no disminuiría demasiado su status, asumiendo que pelee con el coraje de guerrero que siempre ha demostrado tener. Para Canelo, Cotto representará la victoria más prestigiosa en su joven currículum. Ésta será una pelea llena de acción. Disfrútenla. Estarán pagando para ver muchas, muchas más antes de que Canelo termine su carrera.