De La Hoya prepara a Canelo para que no cometa sus mismos errores 

Por Diego Morilla

El joven peleador se encaminó al Mandalay Bay Events Center de Las Vegas para tomar parte de un combate de gran envergadura rodeado del mismo equipo que lo había acompañado desde sus comienzos como amateur. Campeón de puños de acero y boxeo vistoso, con aspecto de galán de matiné, y listo para continuar emocionando a sus fanáticos mexicanos, el púgil en cuestión sentía que ya había acumulado suficientes logros como para asegurarse el respeto de fanáticos y medios por igual, y que todo lo que necesitaba era una victoria que definiese su carrera ante su respetable rival puertorriqueño para así silenciar a los pocos escépticos que quedaban.

La descripción se podría aplicar no solamente a Canelo Álvarez mientras se prepara para enfrentar a Miguel Cotto en HBO Pay Per View este sábado por la noche, sino también a su promotor y mentor Oscar De La Hoya, quien enfrentó una situación similar ante Félix Trinidad allá por septiembre de 1999.

De La Hoya perdió ese combate por controvertida decisión, y hoy en su rol de promotor, el "Golden Boy" está posicionado para lograr alguna sensación de revancha por aquella derrota de hace 16 años.

“Tengo grandes recuerdos”, dijo De La Hoya sobre la pelea que le dejó su primera derrota como profesional. “La pasión que la gente sentía en aquella noche en el Mandalay Bay Arena, la rivalidad entre Puerto Rico y México y todo eso. Fue muy especial.”

El 18 de septiembre de 1999, el por entonces invicto De La Hoya subió al ring del por entonces recién inaugurado Mandalay Bay Events Center para lo que fue (por entonces) un evento que rompió todos los récords, y que fue denominado como la “Pelea del Milenio”. El evento marcó nuevos récords de pay-per-view y de boletería, y generó un enorme interés a nivel mundial.

“Fue una pelea grande, todos estaban pensando en esa pelea, y la prensa de todo el mundo estaba ahí para vernos,” recordó De La Hoya. “Y eso es lo que esperamos para esta pelea, tenemos medios de todo el mundo y estamos esperando una gran pelea también”.

Hay una gran diferencia, empero, que De La Hoya quisiera que se produzca esta vez. “Los últimos tres rounds,” dijo, cuando se le preguntó sobre su mayor arrepentimiento sobre aquella noche, repitiendo esas palabras nuevamente con un pesado suspiro. “Yo hubiese ido a buscar el nocaut. Eso es lo que yo hubiese hecho”.

De La Hoya se refiere así a su error táctico de haber dado por buena su victoria cuando se habían completado tres cuartas partes del combate, recurriendo de ahí en adelante a una actitud defensiva y celebrando por adelantado, en una movida que permitió el triunfo de Trinidad en lo que se transformarían en los tres asaltos decisivos de aquel combate.

Es un error que Canelo seguramente no repetirá, siendo un peleador de presión de campana a campana. "Canelo es un pegador agresivo", dijo De La Hoya. "Y es un peleador fuerte que sale a pelear con todo, y puede lograrlo si se lo propone”.

De La Hoya siente que la energía de su joven pupilo tendrá un rol esencial en su batalla con el veterano Cotto.

“La experiencia vale mucho, pero la juventud puede ayudar a superar ciertas situaciones”, dijo De La Hoya, quien tenía 26 años de edad al enfrentar a Trinidad – apenas un año más que Canelo en la noche del combate.

“Eso es lo que hace que esta pelea sea tan interesante. Tenemos al joven león y al más experimentado veterano en Cotto, y esto hace que la pelea sea cerrada y difícil de predecir”.

Cotto es más de 10 años mayor que su enemigo, y ha sobrevivido incontables guerras ante los mejores peleadores a través de cuatro divisiones. Trinidad alguna vez fue tan bueno técnicamente como Cotto o incluso más, y Cotto tiene aproximadamente la misma cantidad de experiencia profesional que Tito tuvo en el momento de aquel gran combate. Pero Trinidad tenía un estilo muy bien definido y fácil de predecir, mientras que Cotto es conocido por agregar continuamente nuevas armas a su arsenal y presentar nuevas tácticas para cada combate.

En última instancia, De La Hoya ve un solo intangible clave que hará toda la diferencia en esta pelea, que abre un nuevo capítulo en la rivalidad entre México y Puerto Rico.

“La única experiencia que yo le transmití fue que pelee con pasión,” dijo el boxeador transformado en promotor. “Hemos hablado, hemos discutido algunas cosas, y él está listo. El único consejo que le daría es que pelee con la bandera mexicana junto a su corazón. Uno necesita pasión para hacer esto, porque eso es lo que la gente espera. Mi experiencia puede ayudarlo un poco. Pero él es un profesional y está listo para una gran pelea”.