Canelo-Golovkin: No Hay Margen para El Error

Por Carlos Acevedo

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Demasiado frecuentemente, el boxeo (una actividad humana fracturada y díscola), sugiere algo salido directamente de Nietzche: “No hay hechos, sólo interpretaciones”. La naturaleza subjetiva de este deporte, junto a sus raíces arraigadas en el engaño barato, ha creado la necesidad de una prueba de “Trampa o Realidad” para casi cada una de las declaraciones o peleas que se produzcan. Pero cuando los medianos Gennady Golovkin y Canelo Álvarez se enfrenten en el T-Mobile Arena de Las Vegas el sábado por la noche (8 PM ET/5 PM PT en HBO PPV) en uno de los choques más significativos del año, ningunas de esas pruebas serán necesarias.

En un mundo perfecto, Canelo y Golovkin se hubiesen tenido que enfrentar antes, pero el boxeo, empero, no opera en ese tipo de utopías. Pero a diferencia de Mayweather vs. Pacquiao, una pelea que hizo falta cinco para consumarse, Canelo-Golovkin tendrá lugar con ambos peleadores cerca o casi en sus mejores momentos.

Antes de completar la distancia pactada con un concentrado Daniel Jacobs en marzo pasado, Gennady Golovkin, 37-0 (33 KOs), practicó una forma única de terapia de aversión dentro y fuera del ring: su duro ataque pareció afectar por igual a víctimas actuales y potenciales. Muchos de los nombres de alto nivel que fueron mencionados como posibles oponentes quedaron desestimados con un caso agudo de anti-Golovkinitis. En algunos casos, algunas buenas ofertas causaron que algunos boxeadores evitaran a Golovkin, pero el hecho de que Golovkin sea el común denominador en tantos escenarios diferentes es revelador.

A pesar de su reticente oposición, Golovkin se las ha arreglado para lograr varias victorias de calidad durante los últimos años. Entre los sólidos medianos que ha derrotado se encuentran Matthew Macklin, Martin Murray, Daniel Geale, David Lemieux, y Daniel Jacobs. Sin importar el oponente, empero, los resultados han casi invariablemente sido los mismo: intervenciones del médico de turno, un réferi llegando a la cuenta de diez o alguna intervención misericordiosa, seguidos por una salida temprana del público presente. En algún punto, Golovkin había anotado 23 nocauts consecutivos Sin duda, la búsqueda consciente del nocaut (el resultado más definitivo de todos los deportes) le había ganado el cariño de los fanáticos de las peleas, quienes lo transformaron en una legítima atracción en las taquillas en Estados unidos y una muy buena presencia en los rankings de los canales de cable premium. Pero el atractivo masivo continuaba eludiéndolo. Un triunfo sobre Canelo, quien es por lejos el profesional con más logros que Golovkin pudiera enfrentar, le traería a “GGG” el tipo de reconocimiento amplio que siempre deseaba.

Por otra parte, Canelo Álvarez tuvo muy pocos problemas para hacerse famoso. Además de su look de telenovela y su sensibilidad de ´fashionista´, Álvarez tiene la personalidad ´cool´ de su inimitable estilo de pelea. Hasta cierto punto, es este palpable tono de desconexión lo que le ha ganado a Álvarez el cariño de los latinos de todas partes, desde Quintana Roo a Queens, New York. Los ídolos mexicanos del ring raramente son lo que los estadounidenses consideran como “showmen”. En la era moderna, solamente Rubén Olivares, cuyo estilo de vida nocturno nunca chocó con su popularidad tanto como lo hizo con las rigurosas exigencias de su vocación, es la excepción a la regla: una cierta cantidad de seriedad es un prerrequisito para la afición mexicana, y el comportamiento controlado y serio del Canelo juega a la perfección con esa necesidad.

Como la principal atracción en Norte América (ahora que Floyd Mayweather se ha retirado de sus espectáculos circenses), Canelo probablemente podría haber ido otros seis meses sin enfrentar a Golovkin, pero el juego de las esperas (al igual que el de los susurros) finalmente comenzó a intranquilizarlo.

Desde que superara a Miguel Cotto por puntos en una pelea de campeonato mundial de peso mediano el 21 de noviembre de 2015, Canelo, con su registro de 49-1-1 (34 KOs), parecía estar llevándolo fácil: superó por paliza a un trío de oponentes de poco vuelo (un Amir Khan de menor tamaño, un Liam Smith no muy distinguido, un Julio Cesar Chávez Jr. muy poco motivado) que no se asemejaron ni por asomo a “GGG”. Incluso mientras castigaba a uno tras otro de sus rivales tan inferiores, Álvarez desestimaba la noción de que estaba evitando a Golovkin, un hombre cuya creciente sombra parecía ser precursora del Gran Eclipse Americano.

Ahora, estos dos atletas, que han estado amenazando con pelear (a veces de manera reticente, otras no tanto) durante años, finalmente subirán al ring, donde no hay espacio para conjeturas.

Golovkin, cuyo estilo está moldeado en el de Julio César Chávez padre, aplica una presión imparable sin terminar de transformarse en un ciclón, esta agresión medida le permite elegir sus golpes letales de manera juiciosa y también le hace más fácil la tarea de cortar el ring. Un minimalista destructor, Golovkin es eficiente y destructivo, dos atributos que no están usualmente asociados con un estilo tan ruinoso. Cuando Golovkin levanta la temperatura, su ataque preciso (jab de escopeta, ganchos estruendosos a la cabeza y el cuerpo, derechas potentes sobre la defensa) es virtualmente indetenible. Un elemento que separa a Golovkin del peleador de presión promedio (más allá de su pedigrí olímpico) es su jab, que es tan certero como potente.

Pero la realidad sigue indicando que Golovkin, de 35 años, no entra en el molde de peleadores que han puesto a Álvarez en problemas en el pasado. A lo largo de los años, Canelo ha probado ser un peleador versátil. Ha derrotado a zurdos potentes (Erislandy Lara y Austin Trout), duros aunque ligeramente castigados fajadores (Alfredo Angulo y James Kirkland), y un boxeador-pegador de primer nivel (Miguel Cotto). Solamente Floyd Mayweather Jr., rey indiscutido del vudú del ring, pudo superar por complete a Álvarez.

Ante Golovkin, un boxeador peligroso de campana a campana, Canelo necesitará poner todo su arte a buen uso. Canelo seguramente se moverá hacia la izquierda, mantendrá su guardia alta, trabajará demasiado con su jab, y buscará contragolpear con uppercuts cuando Golovkin esté a distancia de tiro. Cada tanto, cuando Golovkin esté fuera de rango o sobre su pie trasero, Canelo, de 27 años, podrá tomar la voz cantante con derechazos violentos a la cabeza. Cuando Canelo tiene un objetivo estacionario frente a sí (como le sucedió con Alfredo Angulo y Liam Smith) tiene más posibilidades de abrirse, y cuando lo hace sus combinaciones muestran una cualidad poco observada en un boxeador: la imaginación. Duplicar los derechazos al cuerpo y la cabeza, lanzar uppercuts con cualquiera de las dos manos, y acentuar combinaciones ligeras con atronadores ganchos al cuerpo – Canelo tiene una variedad de repertorio que a menudo parece tomar a sus oponentes por sorpresa.

Por su parte, Golovkin buscará acortar las distancias detrás de su duro jab y tirar ganchos al cuerpo cuando Canelo se plante sobre sus pies o retroceda contra las cuerdas. Estará en Golovkin la tarea de marcar el tempo para imponerle un ritmo físico asfixiante a Canelo, y crear así aberturas para sus duros golpes. Ante Jacobs, Golovkin estuvo lento, casi arrastrándose, y ese estilo le dará la ventaja contra Canelo, quien ha tenido muy poco problema para resolver choques frontales. En cierto punto, Golovkin podría encontrarse abajo en las tarjetas, y tendrá que remontar más tarde, posiblemente sacrificando técnica para conectar un golpe paralizante. En ese caso, esta pelea podría reducirse a ver si Canelo, quien ha pasado más de siete años combatiendo como mediano junior, puede aguantar el castigo.

A pesar de que Canelo estará subiendo una división más, no hay razón para creer que se derrumbará ante Golovkin. Con la excepción de un sorpresivo mareo a manos de un pequeño José Miguel Cotto en 2012, Álvarez ha demostrado tener una quijada sólida y ha mostrado un conocimiento general que le ha servido bien en la trinchera. Más allá de la presión básica que Canelo a menudo adopta durante una pelean hay un conjunto de trucos de vieja escuela que no se ven muy seguido entre los profesionales actuales. Canelo frena golpes con sus manos, esquiva puños, tira golpes de engaño, y se mueve con los golpes. Su defensa, que rara vez recibe atención, es más que adecuada. Por muy tieso que a veces aparezca en el centro del ring, Canelo ha aprendido a moverse desde la cintura y girar su cabeza en un esfuerzo por transformarse en un objetivo móvil. Después de años como profesional de primer nivel mundial, su debilidad sigue siendo la misma: velocidad promedio, movilidad limitada, y tendencia a ser mezquino en el lanzamiento de golpes.

Un factor que aporta intriga para esta pelea es su forma reciente. La artillería pesada es algo que Canelo no enfrenta desde que superara a Canela en 2015. Mientras que Golovkin tuvo problemas con Danny Jacobs en su última pelea, Álvarez rara vez ha sido puesto a prueba en sus últimos tres pleitos. ¿Podrá la falta de competencia en los últimos dos años afectarlo contra Golovkin? Después de todo, Álvarez deberá estar en su mejor forma para mantener a raya al hombre al que él mismo ha denominado como “el rival más peligroso de toda mi carrera”. Tratar de superar en técnica a Golovkin es como ser uno de los choferes de uno de los camiones de la película Wages of Fear, quien debe transportar cargas de nitroglicerina a lo largo de terrenos accidentados. Cada piedra o salto en la ruta, cada giro, cada frenada repentina es una potencial catástrofe. Un Canelo cauteloso necesitará de toda su astucia para recorrer toda la distancia y lograr que levanten su mano en señal de victoria. En una pelea tan cerrada y tensa, podemos apostar con confianza a que hará justamente eso.

El dinero (en este caso, grandes cantidades del mismo) es, ahora y siempre, el principal motor del boxeo. Pero en algún lugar entre esos signos de dólares flotantes podemos sentir en el choque entre Canelo y Golovkin la atracción de los sueños épicos. Esto podrá sonar a arrogancia romantizada, pero cada tanto es tan real como cualquier otra cosa en el boxeo logra serlo.