Buscando cumplir el sueño de Argüello, la historia se repite para Chocolatito González

Photo: Will Hart

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Por Diego Morilla

Otra noche de boxeo de campeonato. Una campana que suena, y dos peleadores que chocan buscando la gloria. El menos favorecido conecta un gancho y una recta, y la multitud asombrada calla, atónita. Lo impensable ha sucedido. El hombre al que apodan “Hawaiian Punch” ha derribado al orgullo de la aguerrida Nicaragua, y el silencio inunda el estadio. Y aún así, el campeón se pone de pie para seguir la lucha, se aferra a sus deseos de triunfo y nuevamente arremete en busca de una victoria que parecía garantizada… y que llegaría cuatro asaltos más tarde, para alivio de quienes ya lo habían nombrado como el mejor peleador del mundo.

Por improbable que parezca la repetición de esta escena, es de aclarar que todo esto ya ha sucedido. El boxeo, al parecer, tiene la virtud de perpetuar su drama al reinventar sus momentos más memorables una y otra vez. Y así es como la pelea del 22 de mayo de 1982 entre el nicaragüense Alexis Argüello y el retador Andy "Hawaiian Punch" Ganigan en el Aladdin de Las Vegas tiene la chance de ver su segundo capítulo este sábado 17 de octubre cuando Román "Chocolatito" González se tope con Brian Viloria (36-4, 22 KO) por una oportunidad de disputar el mismo cinturón verde del CMB que estaba en juego aquella noche, junto con la chance de superar el recuerdo de sus predecesores y con el mismo orgullo de campeones en juego.

El combate, que se transmitirá en HBO en una de las noches de boxeo más esperadas del año como parte de la cartelera encabezada por el pleito de título mediano entre Golovkin y Lemieux, se realizará bajo una atención general de público y prensa mucho más grande que la que tuvieran Argüello (que luego se transformaría en mentor de González) y Ganigan en su momento. En aquel entonces, Argüello defendía su título ligero y ya era considerado el segundo mejor peleador de su tiempo en todos los pesos, mientras que hoy González (43-0, 37 KO) es considerado unánimemente el rey de los rankings libra por libra de todo el mundo, ocupando una posición que Argüello no tuvo reparos en presagiar durante su vida ante quien quisiera escucharlo.

“Tengo muchos recuerdos de Alexis,” dijo González sobre el ex campeón que falleciera en 2009. “Los momentos que pasamos juntos, las combinaciones que me enseñó, cómo entrenar como un verdadero campeón. Y eso me ha mantenido enfocado a lo largo de los años.”

Algunos de esos años han sido más duros que otros para el nuevo niño mimado de los conocedores del pugilismo mundial. Sus años de niñez en el empobrecido Barrio La Esperanza de Managua fueron marcados por sus sueños de triunfar como peleador al igual que su padre y su abuelo. Pero hasta el equipo más básico de boxeador era un lujo para los González en aquel entonces, y el joven Román debió conformarse con colgar una bolsa de leche llena de arena de un árbol de guayaba en su patio, calzándose las manos en guantes de goma o tela o para ir abriéndose paso a los golpes en su carrera de boxeador. Y lo hacía a menudo con el estómago vacío, con apenas una comida por día o quizás un vaso de agua y azúcar como su única cena.

Pronto, toda esa agua y esa azúcar y esa leche y ese sudor se unirían en una improbable receta dulce horneada bajo el calor de sus puños, y su apodo de “Chocolatito” terminaría por oficializar el nombre de esa combinación mágica de ingredientes. Más tarde, Román trabajaría en sus talentos naturales en un gimnasio que Argüello ubicó providencialmente muy cerca de su casa, y el resto es historia.

Como boxeador de presión con una técnica sólida y un golpe de nocaut que redondea aún más su estilo, González ha estado impresionando a los fanáticos más conocedores del boxeo durante años en sus peleas alrededor del mundo, logrando títulos en tres divisiones diferentes (igualando la triple corona de Argüello) y preparándose para dejar una marca indeleble en el deporte de los puños.

“Lo estamos tomando con mucho orgullo”, dijo González sobre su involucramiento con HBO, donde estará peleando por apenas segunda ocasión luego de superar a Edgar Sosa en mayo pasado para así impulsar aún más su imagen entre el  gran público. “Ellos me han dado la oportunidad de demostrar mis cualidades en el boxeo. (Viloria) es un oponente muy fuerte. Tiene hambre de triunfo, pero él sabe que va a estar chocando contra un camión. Lo hemos estudiado día y noche, cada golpe y cada combinación, pero nuestra condición física es realmente lo que nos va a llevar durante la pelea. Aquel que esté en mejor forma tendrá las herramientas para hacer lo correcto en la noche de la pelea.

Con una victoria en este combate, muchos considerarán que González ha superado a su mentor y amigo, pero Chocolatito siempre pondrá a Argüello por encima suyo.  

“Hay gente que dice que soy mejor que Alexis, pero incluso si gano un cuarto o quinto título, nunca voy a ser mejor que nadie,” dijo González. “Alexis seguirá siendo el peleador número uno del mundo para mí. Él fue la persona que me enseñó sus cualidades, al igual que mi padre, y me enseñó con su experiencia. Me dio muchos consejos sobre cómo entrenar todos los días como campeón, y eso es lo que me ha mantenido en lo más alto durante tanto tiempo”.